viernes, 21 de octubre de 2011

*Inés Berton*Tea searcher-sumiller de Té*




A diez mil metros del piso, inmersa en la dulce luz de un crepúsculo perfecto, en medio de un vuelo plácido sin turbulencias, Inés Berton se retuerce: la pasa mal. Con el corazón acelerado y la frente perlada de sudor, aprieta un pañuelo de seda que la acompaña a todas partes y que forma parte de un pequeño séquito de supersticiones, su única defensa contra una muerte segura cuando el avión —aunque ahora nada lo indique— decida caer en picada y estrellarse contra la Tierra. Un dedo frío como la muerte le tuerce la columna. La voz cálida de un sobrecargo le ofrece una bebida, pero Inés —como siempre, como cada una de las veces en las que viaja en avión— no dice ni sí ni no: no puede respirar. “Si tomo una pastilla para dormir la paso bárbaro, pero si voy despierta sufro mucho”, confiesa. Inés Berton —tea searcher, sumiller de té, una de las doce narices del mundo capaces de distinguir cinco mil “notas” distintas y reconocer una cosecha con el sólo rastro de su aroma— vive más de la mitad del año fuera de Argentina, y buena parte de ese tiempo lo pasa en un avión. Y, aunque parece una paradoja ideada por algún demiurgo cínico, es altamente fóbica a los aviones. —Siempre viajé mucho, desde chica —dice sentada en la alfombra de tealosophy, la tienda de la elegantísima galería Promenade, en la Recoleta porteña, donde vende sus tés de marca propia—, pero un día viajé entre Buenos Aires y Nueva York con un amigo que tenía pánico al avión, y me contagió. Desde entonces, estuve a punto de perder mi trabajo varias veces. Llegaba al JFK porque tenía que ir a Londres y de ahí a la India a comprar cosechas de tés, pero en lugar de hacerlo me regresaba a casa. En la tienda hay latas de té, aromas diversos —clavo de olor, canela, manzanilla, jengibre, pimienta, maderas, humos, toronjas, naranjas, mandarinas—, muebles orientales, coladeras, cucharitas, teteras, cuencos. Cuando vuela, dice, sufre mucho. Pero excepto por esa breve pesadilla ella es feliz. Tanto como las princesas en los cuentos de hadas. Nacida en Buenos Aires en 1972, hija de una familia tradicional, fue a un buen colegio, aprendió idiomas y tuvo un solo anhelo: obstruirse las fosas nasales para no oler todo tanto, todo el tiempo. —Mi nariz era una tortura. Todos los olores me descomponían. De chica me quería operar. Era una pesadilla. No le gustaba oler, pero le gustaba pintar. Después de terminar el colegio, con la vocación extraviada, marchó a París, donde vivió un año sola, volvió a Buenos Aires, estuvo un tiempo y se fue a Nueva York. —Yo tenía 21 años. Pensaba quedarme una semana visitando a una amiga, pero me quedé siete años. Me gusta vivir en distintos lugares, sentir que el mundo es mi casa. En Nueva York empecé a trabajar en el museo Guggenheim del SoHo. En el subsuelo había una casa de té, The T. Emporium. Yo iba a tomar té, y me preparaba mis propias mezclas. Después los clientes decían: “Quiero lo mismo que ella”. Al fin Miriam Novell, la dueña, me ofreció trabajar ahí por dos y medio dólares la hora. En la trastienda de esa casa fue donde Inés encontró la vocación. Su nariz floreció al golpear con el aroma de las mejores cosechas del mundo: capullos de exquisito té blanco, chais de la India —preparados con clavo, jengibre, algo de pimienta y otras especias—, carísimos tés Oolong de la región de Fujian. Su nariz —desmesurada— ahora era un tesoro. —Un día Fumiko, una mujer japonesa que era como la reina del T. Emporium, que no me prestaba la menor atención porque yo era su empleada, me dijo: “A ver, haz un té”. Preparé uno con una hebra de un té verde que se llama Gunpowder Imperial, una base de té negro, rosas, lavanda y vainilla. Ese té terminó siendo uno de los mejores del mundo, porque lleva el único té verde que tiene el mismo tiempo de infusión que el té negro. El té verde infusiona en mucho menos tiempo que el negro, y yo encontré esta excepción a la regla. Es fantástico el resultado, porque te da el aroma del césped que tiene el té verde con la tierra del té negro. Y cuando Fumiko vio lo que había hecho me dijo: “Inés, te voy a enseñar”. Lo primero que me dijo fue: “Vamos a probar un matcha, sale en 70 dólares las dos onzas”. Es el té con el que se hace la ceremonia del té. Yo dije: “¡Buenísimo!”. Lo preparó… y lo escupí. Era espeso, amargo, una pesadilla. Lo hizo a propósito. Me quiso decir que no todo tiene que gustarte, que la euforia del principio tiene que bajar. Después empecé a ir al puerto de Nueva York a recibir las cosechas que llegaban en los barcos. Y con la gente de los barcos aprendí que el mundo del té es noble, de palabra. El té no es simplemente el té. Mi marca, tealosophy, es una filosofía de vida. De niña argentina con el olfato correcto en el lugar equivocado, Inés pasó a ser un ave extraña y exquisita: la única nariz de té femenina del mundo, entre otros once varones. Las narices se dedican a oler —al servicio de industrias como la perfumería y el té— y crear aromas que aún no existen a cientos de dólares la onza. Inés diseñó mezclas para el hotel Waldorf Astoria, la diseñadora Carolina Herrera, la firma Bulgari, el hotel Delano de Miami, la actriz Uma Thurman, los reyes de España y hasta el Dalai Lama. Este último le inspiró una mezcla de hojas de té blanco con jazmín que se abrían al primer golpe de agua caliente. Aprendió a amanecer en Nueva York y cenar en los jardines protegidos del sur de Shangai, a seguir la trayectoria de tifones y cambios climáticos para saber dónde estará el mejor Darjeeling de ese año, o el mejor Castleton Vintage o el más perfecto Margaret’s Hope, y viajar ahí y comprarlo. —Yo uso un té blanco que viene de jardines custodiados del sur de Shangai, y se llama Aguja de Plata. El año pasado había cinco kilos de ese té en todo el mundo y logré quedarme con tres. Las familias que lo cosechan no te lo dan si podés pagar el precio, te lo dan porque ven que respetás su cultura, que esto no es un negocio. En 2002 Inés Berton dejó su empleo en The T. Emporium, volvió a Buenos Aires y empezó a trabajar en tealosophy, su propia marca. Hoy sus infusiones se consiguen en los mejores hoteles y restaurantes del país, tiene desde hace poco su propio local en la galería Promenade, junto al lujoso hotel Alvear de Buenos Aires, y acaba de lanzar, por el sello Warner, un disco de canciones para las que hizo una sommellerie de tés: para cada tema propuso un mezcla. El disco se llama tealosophy by Inés Berton, y fue un éxito de ventas en España durante el pasado invierno europeo. —Para el segundo tema, “Sweet Revenge”, propuse un té verde enrollado a mano, lavandas de St. Rémy de Provence, rosas y vainilla de Madagascar. Ese tema es muy parisino, y a mí lo que más me gusta cuando llego a París es ir a Place des Voges, dar una vuelta y meterme a comer en un lugarcito que se llama Ma Bougogne. No es elegante ni fino, pero me encanta entrar ahí, comer algo calentito en mesas compartidas. Este disco es como un sueño, porque es viajar con el té, y yo veo que la gente acá en la tienda abre una caja de té y viaja: están en un bosque húmedo de la Patagonia o en las calles de la India. En el tema ocho, “I Will Try”, Inés propone un “tea for my lover, tea for my Ro”: un Hojicha de Japón, una cosecha limitadísima para Rodrigo Tosso, su love y su lover, el chef joven y talentoso con el que se casó el año pasado, un día de lluvia torrencial en medio del campo, y bajo paraguas burlones que decían “No rain, no rainbows”, sin lluvia no hay arco iris. —Con Rodrigo nos hicimos grandes coleccionistas de hueveras. En inglés se llaman egg cup, y en italiano portauovo. Son esos cositos para comer los huevos poché. Tenemos como 250. En Francia estábamos en St. Rémy en Provence, y nos dijeron que en un pueblito de la zona había muchos anticuarios. Y allá fuimos, baguette y queso en el auto, y nos compramos un montón de hueveras, pero nos desviamos como 500 kilómetros. El año pasado yo había ido a París a diseñar una mezcla para Luc Besson, el director de cine. Era año nuevo y no había un solo restaurante. Conseguimos un último lugar en un restaurante de los hermanos Costes, y cuando me levanté para ir al baño vi en un lugar cerrado, donde se vendían cosas del restaurante, una huevera chiquitita que tenía un gorro de visón para ponerle al huevo, diseñada por Phillipe Starck. Le dije a Rodrigo: “No nos podemos ir sin la huevera”. Fue a hablar con el encargado y le dijo una cantidad de mentiras: “Mire, nos casamos ayer”. Nos abrieron el lugar, compramos la huevera, y el precio era… imposible. Salía como tres cenas. Pagamos y no nos quedó ni medio euro. Nos regresamos caminando bordeando el Sena, muertos de frío, pero con la huevera. Cuando viajo no tengo ningún control de lo que gasto y lo que compro. Con los objetos nunca pienso en las consecuencias, nunca pienso que lo voy a tener que traer por avión. Soy capaz de comprarme una mesa. Hace poco, desde Nueva York, mandé diez cajas con teteras de hierro fundido por correo normal. Y llegaron todas. —¿Viajas con tu propia tetera? —Claro. Envuelta con terciopelo, un poquito de té, y una piedra o un Buda. No puedo viajar sin eso. Y sin otra cantidad de cosas. Si olvido algo de todo eso, no me subo a un avión. Como el pañuelo de seda que era de mi mamá, que es el mismo que me ponía cuando tenía 6 años y me dolía la garganta y tenía un olor que a mí me tranquilizaba. Un amigo mexicano, un fotógrafo de modas que vive en Tulum, Enrique Badulescu, me regaló una virgen hace años, y siempre la llevo. Salvo eso, no tengo ninguna maña de viaje. No me gustan los hoteles cinco estrellas, prefiero alquilar un departamento para que Rodrigo me pueda malcriar y cocinarme. Cuando estás casada con un cocinero, haces viajes gastronómicos. En Siena, en la región del Gallo Nero, nos encanta ir a comer aceites de oliva y buenos vinos y aceitunas. En Nueva York vamos a comer thai al East Village. A mí me encanta volver a los lugares en los que ya he estado, quedarme y conocer el lugar, que me conozca el vecino. Salir y saludar. Quizá por eso, porque necesita sentirse como en casa, lo primero que hace cuando aterriza en Francia, en Japón o en Nueva York, es pedir unas rebanadas de pan tostado. —El olor de las tostadas es el olor de la infancia. Me tranquiliza. La paso tan mal en el vuelo que cuando llego a un hotel o a una carpa necesito ese olor tranquilizador. En medio del vértigo del mundo, el olor de las tostadas de pan es todo lo que necesita para dejar de temer. El olor de las tostadas: ese abrazo. Tealosophy Av. Alvear 1883 Galería Promenade, local 37 Buenos Aires, Argentina T. 54 (11) 4808 0483 http://www.tealosophy.com/ Lunes a viernes de 10:30 a 19:30 horas, sábados hasta las 14:30 horas Lata de té de 60 gramos: 6 dólares, de 120 gramos: 13 dólares; caja de cata —cuatro variedades—: 16 dólares, de 18 variedades: 57 dólares. Por el mismo precio hacen custom mezclaing, mezclas personalizadas, pero sólo cuando Inés Berton se encuentra en la tienda. Se le da al cliente la lata etiquetada con su nombre y la fórmula queda archivada en tealosophy.

*Marcelo Piégari-hotel Intersur Recoleta*



Marcelo Piegari abrió su restaurante en el hotel Intersur Recoleta

(CABA).- El empresario inauguró el restaurante Marcelo Cocina Italiana. El local gastronómico tiene capacidad para 114 cubiertos. 19/10/11
El restaurante Marcelo Cocina Italiana abrió sus puertas en el Hotel Intersur Recoleta de la mano del empresario Marcelo Piegari.
En el local gastronómico tiene capacidad para 114 cubiertos. Se organizan almuerzos de negocios, cenas o encuentros con una atención personalizada a cargo de Giorgio, el maître italiano.
El restaurante cuenta con amplios ventanales que dan al jardín. Además, el salón está dividido en varios sectores, cuenta con mesas de madera y una selección de fotografías del artista Michel Litchestein. En el primer piso, Marcelo ofrece un salón privado para eventos y reuniones de hasta 20 personas.
La carta incluye de entrada las insalates, antipasti di mare y antipasti caldi. Entre los platos principales se ofrecen pastas artesanales, frescas y secas, risottos con carnaroli italiano, carnes, pescados y frutos de mar.
Las opciones para los dulces, especialmente para degustar con un café o infusión, incluyen tiramisú, la meringata y la mousse de chocolate.
La carta de vinos tiene etiquetas nacionales e internacionales. Además, se ofrecen variados tragos para la coctelería.El precio promedio por persona es de 180 pesos e incluye vino.

martes, 7 de septiembre de 2010

" Barocco " Vajilla Versace en Oro


Bellisimo Service Set conformado por 3 platos de porcelana Diseñados por VERSACE, y fabricados por la prestigiosa y renombrada fabrica de porcelana Alemana Rosenthal.
El estudio VERSACE, muestra una grandesa inigualable, al fusionar de forma magistral lo historico con lo ultramoderno, para asi a diseños eternos, contemporaneos e inimaginables
" Barocco "
Desde la epoca Barocca, VERSACE nos trae una muestra del excentrico y opulento mundo de la monarquía francesa, uno de los estilos predominantes de VERSACE, asi como el asa o agarradera representando el ala de Icaro de la mitología griega.
Acompañada de amarillo, ocres y negro, elegantes colores que junto a los hermosos patrones bellamente decorados con detalles rebuscados, y filos en oro de 24 kilates, hacen de esta colección todo un clásico, muestra auténtica del mundo opulento y exclusivo unico de VERSACE.
El estudio VERSACE de Milan, convierte la elegancia y el refinamiento en una experiencia altamente imaginativa
" Barocco " transforma cualquier mesa en una bella muestra de la elegancia decadente de las dinastia de los Monarcas Franceses.

domingo, 25 de enero de 2009

* Cocina de Lujo en Punta del Este *


Parece que el boom de la cocina de lujo llegó a Punta del Este para quedarse, y eso se puede ver en la cantidad de “restó” que se disputan a los veraneantes con combinaciones de cocina francesa o mediterránea con toques marroquíes o japoneses.
Jérôme Mathé, socio del cocinero Jean-Paul Boundoux y a cargo del Café Des Arts del Malba en Buenos Aires, es una prueba del fenómeno. Hace una década, empezó a venir al balneario a hacer catering, y ahora desembarcó con propuesta propia, en el restó de The Setai, en José Ignacio. Allí, en un ambiente parecido a una tienda árabe, con colores rojizos y sahumerios, Mathé deslumbra a los sibaritas con un mix entre cocina francesa, marroquí y criolla. Jamón ibérico, con tostadas catalanas; cordero de Rocha; tartare de Salmón, con huevos de pez volador, y ananás asados con helado de coco son algunas de las propuestas. "El público es muy exigente, así que intentamos sorprender con una carta diferente", dice Mathé con una sonrisa y un castellano con fuerte acento francés, publica el diario La Nación.
La exclusividad y el uso de ingredientes de alta calidad son ley en este tipo de restaurantes que prefieren no hacer marketing y basarse en la difusión del boca a boca. "Privilegiamos el toque sofisticado, porque esto empezó como algo hecho por el placer de hacer una buena cocina", dice Clérici, ideólogo de la carta en la que los platos estrella son las mollejas crocantes, con curry verde y boniatos (batatas) fritas, y una merluza negra, con arroz, dátiles y limones en conserva caseros, regados por vertjous (jugo de uva verde) y aceite de oliva. Namm, como todos los de su tipo, no hace publicidad. Marismo, la criatura concebida por Federico Desseno y Natasha De Santadina, es, sin habérselo propuesto, el gran pionero de esta suerte de circuito off de restaurantes en las localidades cercanas a Punta del Este. Situado en una cabaña con enredaderas, piso de arena, las estrellas como cielo, con obras de arte como decoración y bajo el suave murmullo de la música brasileña, ofrece platos con verduras frescas de la huerta y cocinados en horno de barro, como el cordero con boniatos o mariscos.
Un poco más lejos, en Manantiales, Hernán Taiana fue otro de los que llegaron en los albores de 2000 a colonizar el balneario de la mano de lo que el llama "una cocina de contrastes". Apasionado del Este, quizá por su amor al lugar, Taiana bautizó su plato fetiche El Enamorado, una propuesta que consiste en un pescado blanco similar al salmón blanco, con gratén de papas a la crema y salsa de puerros glaseados. Otro clásico de la casa es el cordero servido en una cacerola de mollejas y cebollas caramelizadas y el postre Rogel de su mujer Renata.
Los grandes hoteles no están ajenos a la tendencia y en sus menús tienen opciones que parecen más salidas de un coqueto restó parisino que del típico menú playero.
A cargo de los dos restó del Mantra Resort , el chileno Patricio Gutiérrez, ex cocinero de Cipriani, concibió un mix de cocina mediterránea, con toques asiáticos. Atún con sésamo es uno de los platillos favoritos de los brasileños y porteños que visitan el complejo, al que acompaña la marquise de pistachos del chef pastelero Richard Sosa. "Planeamos una carta con nueve propuestas que varían todos los días, para que el visitante sienta que tiene opciones diferentes y no se aburra", cuenta Gutiérrez. Desde el Saint Tropez, en el Conrad, la uruguaya Magalí O´Neill aporta lo suyo a la sofisticación de la cocina esteña, con Foie gras Da Vinci, pastas con langosta, pescado, salsa de té verde y jazmín, con papas y crema de mascarpone con frutos rojos. Los paladines de la tendencia de la cocina sofisticada reconocen como padre del estilo a Francis Mallmann, con su restó en Pueblo Garzón. Un estilo no apto para bolsillos flacos, ya que los menús oscilan entre los 50 y los 200 dólares por cabeza, sin bebidas.
Y si bien la onda parece ser “alejarse de lo masivo”, el lujo se vuelve tan común que, en cualquier momento, lo verdaderamente exclusivo va a ser poder conseguir una milanesa con papas fritas en pleno Punta del Este.

* Año Nuevo Chino *


Año Nuevo Chi y la Veneración del Dios de la Cocina
Por lo general, la Fiesta de la Primavera (Año Nuevo lunar), de tradición china, empieza el 23 ó 24 de diciembre lunar, con ofrendas depositadas ante el Dios de la Cocina. Se trata de una costumbre muy popular y de amplia difusión.
Según la leyenda, este Dios se hace de la cocina de todos los hogares y adorado como protector de la casa. Responsable de informar al Emperador de Jade del Cielo sobre el comportamiento de cada familia, decide sobre la buena o mala suerte de ésta en el nuevo año.
Antes de la asunción del Dios de la Cocina, se hace una ceremonia al atardecer. La familia entra a la cocina, arregla una mesa, pone encima varillas de incienso ante el nicho de la imagen de papel del dios y le ofrece pasteles dulces. En algunos lugares la gente unta o tapa su boca con azúcar para que no hable mal de ellos, y luego desprende y quema la imagen. En otros lugares se apilan y queman ramas de árbol secas en el patio, junto con la imagen del dios.

jueves, 8 de enero de 2009

* Nuevas Tendencias Gastronomicas *


En la conferencia inaugural del Encuentro Tricontinental celebrado en primavera en la capital, ofrecida por José Carlos Capel (crítico del diario El País y presidente de Madrid Fusión), el experto gastronómico dejó pinceladas muy sabrosas, y aclaratorias, sobre lo que se cuece hoy en el ámbito mundial de la culinaria.
Al margen de analizar, con una conclusión más bien difusa, lo que va a ocurrir a la gastronomía del futuro en un mundo cada vez más globalizado, Capel resumió lo que, en su opinión, son los bastiones de una alta cocina cada vez más tecnificada, en la que Francia perdió la batalla en dictar las normas de la culinaria universal en detrimento de España.
En la actualidad hay varios puntos de influencia y creatividad: España representa la vanguardia técnica, pero existen hoy puntos de interés, caso de Perú, Isla Mauricio, Birmania, Vietnam o Japón.
La vanguardia está acaparada por el signo de Ferrán Adriá y Heston Blumenthal, los dos chefs más técnicos del planeta cocina. A cierta distancia -según Capel-, Pierre Gagnaire y Michel Brass. De hecho, todos los cocineros jóvenes que destacan se mueven, por lo general, bajo esta influencia.
Por otro lado, la alta cocina tradicional la encabezan Alain Ducasse y Santi Santamaría, entre otros, mientras que de la fusión se encarga, el japonés Tetsuya Wakuda o el peruano Gaston Acurio.
"La selva".- Por otro lado, el periodista recordó, de forma divertida, lo que hoy se puede considerar el "pret a porter" o comida desenfadada y lista para llevar, con una jungla de tendencias, todas ellas de carácter urbano. Se pueden ennumerar la casual o informal "dining", los restaurantes temáticos o la "cook dating" (ligar, comer y hacer amistades, lanzada por el cocinero parisino Frederic Chesnau); a éstas se suman la "fast food", "fast good", "fast-go", "finger food", restaurantes "wellbeing", "singular food", "slow food" y telerrestaurantes.
Irrumpen en el mundo de la cocina corrientes dietéticas y salutíferas que intervienen en la consolidación de tendencias como la "beauty cuisine", como las de Tim Hogle, propietario de varios restaurantes en Miami Beach. En este sentido, también agrega adeptos el concepto culinario del "confort food", que pretende una revalorización de la cocina casera en todas sus variantes.
Un planeta cocina global
FRANCISCO BELÍN, S/C de Tenerife

lunes, 3 de noviembre de 2008

* Diamantes de Color *


El mundo casi cósmico de los diamantes no pierde la fascinación por su pureza, por su brillo transparente que hipnotiza a mujeres e inversores.
El indiscutible reinado del diamante blanco tiene quien le de guerra, los diamantes de color que, según Forbes, su popularidad crece día a día entre coleccionistas y especialmente por inversores.
Un diamante transparente, sin color, deja pasar toda la luz blanca y es el más puro química y cristalográficamente. Cuando presentan determinado rango de colores se debe a impurezas intersticiales o defectos estructurales de su red cristalina, siempre de manera natural.
Pero como todas las grandes excepciones en todos los ámbitos, la rareza perfecta también se cotiza y en los diamantes con color está la guinda del pastel de las exclusivas: son exponencialmente más raros de encontrar y objetos de deseo desenfrenado.
Subastas de diamantes únicos en su género y por su color han sido adjudicados muy por encima de su precio de salida, sorprendiendo a sus propietarios y a expertos. Nos cuentan un ejemplo.A finales del pasado mes de septiembre, en la sala Leslie Hindman Auctioneers se vendió el anillo con diamante amarillode 5.44 kilates, que veis en la foto arriba, por la cifra de 144.400 dólares, cuatro veces su precio.
Vinieron compradores e inversores de 12 distintos países a por él, y se lo llevó un inversor de joyas neoyorquino. Aunque esta subasta está en boca de todos actualmente por su increíble venta, otros diamantes de color han sido subastados muy por encima de sus precios de salida.
Forbes comenta que, en épocas de crisis como la actual, son una de las inspiraciones para inversores fuertes que confían en estos cristales de lujo para colocar su riqueza a buen recaudo. La calidad y la rareza de piezas tan robustas son el objeto perfecto sea cual sea la situación economica mundial.
O sea que, si tienes una de esas maravillas, es el momento de vender si quieres desprenderte de ella. Aunque sería una verdadera lástima …
Forbes

* Nuevos conceptos en Hotelería *


Parece que se está poniendo de moda esto de que los diseñadores tengan su propio hotel o resort, y no me extraña, es una muy buena idea: por un lado aprovechan comercialmente su nombre, por otro consiguen un lugar donde mostrar sus creaciones y estilo al mundo.
Para nosotros también es una ventaja que existan, ir de visita a uno de esos hoteles es como ver escaparates a lo grande, un edificio donde descansar y relajarte al tiempo que ves las nuevas creaciones y el diseño de tu creador fetiche.
Ya muchos se han embarcado en este tipo de proyectos que no sólo afectan a diseñadores sino que también empiezan a explotar los deportistas o actores, el último ha sido Moschino, que pretende crear un nuevo hotel en Italia.
El hotel se llamará Maison Moschino y estará ubicado en Milán en el entorno de Viale Monte Grappa un lugar conocido por su espectacular estación de estilo neoclásico.
El plan es abrirlo durante 2009, pero ya se sabe muchas cosas como que en su interior podremos encontrar 54 habitaciones y 15 suites, cada una de ellas con un estilo con el toque de los creadores de Moschino y de Rossella Jardini. Esperamos tener pronto más imágenes para mostraros.

lunes, 6 de octubre de 2008

* Ferrán Adriá : el Bulli *


Siguiendo con los nombres más importantes del mundo del lujo y de la exclusividad hoy vamos a dejar la moda para hablaros de la gastronomía, pero seguimos, como en el caso de Manolo Blahnik, dentro de nuestras fronteras.
Vamos a hablaros de Ferrán Adrià, el que si bien es arriesgado catalogar como el mejor cocinero del mundo sí que es el dueño del que hoy por hoy ha sido elegido el mejor restaurante del mundo por las más prestigiosas revistas gastronómicas, ElBulli, en Gerona.
Ferrán Adrià, igual que la mayoría de las firmas de las que os hemos hablado, lleva detrás mucho trabajo, trabajo que hoy por hoy sigue realizando, cierra su restaurante durante parte del año para investigar nuevos platos y siempre tener algo nuevo que ofrecer a sus clientes.
Nació en mayo de 1962 en Barcelona, y aunque suene típico o a cuento, empezó su carrera en el restaurante de un hotel como lavaplatos, sin embargo sus cualidades hicieron que ascendiera muy rápidamente.
Ya cuando cumplió 19 hizo el servicio militar como cocinero, aunque no creo que eso tenga que ver mucho con la alta cocina… y a los 22, empezó a trabajar en El Bulli, como uno más del equipo, solo que 18 meses después ya era el jefe de la cocina.
Desde entonces no sólo ha conseguido situar a El Bulli en la cabeza de las mejores listas de restaurantes sino que además ha conseguido aportar mucho a la alta cocina. Técnicas como la deconstrucción, la esferificación,... han sido inventadas por él. Aportando a la cocina no solo platos exquisitos sino también técnica y nuevos talentos. De su cocina han salido grandes chefs como Sergi Arola o Jose Andrés.
El Bulli, la cocina de Ferrán Adrià, es a pesar de su fama, o quizá por eso, un capricho solo al alcance de muy pocos. No por su precio, que ronda los 200 euros el cubierto, sino también porque para investigar, sólo permanece abierto durante la mitad del año, y el resto del año sólo ofrece un turno de comidas, lo que hace que sea imposible encontrar mesa. Eso sí, los que la han conseguido, aseguran que vale la pena, y estamos seguros de que así es, quizás en algún tiempo os traigamos una revisión de ElBulli con más detalle.
Más información | El Bulli

martes, 23 de septiembre de 2008

* Zapatos de Chocolate *


¿Adoras los zapatos? Pues yo admito que si, y más aún si disponen de un generoso taco. En este caso no van a ser tus pies los que disfruten de esta colección de zapatería, sino tu exigente paladar.
Os presento esta interesante colección de zapatos de chocolate, si un calzado que se come, y apuesto que dispone de un sabor muy especial. Sin duda son toda una maravilla, un elaborado diseño de gastronomía que no puede pasarse por alto.
Debo admitir que me han encantado aún más al ver que con su compra vienen con una adorable bolsita con listón ¿Qué mejor? Es la combinación perfecta, pues ¿A que mujer no le gustan los zapatos y el chocolate? Estamos hablando de los originales diseños de una de las mejores fabricas de chocolate: “Gayle´s Chocolates”, sin duda no sabría con cual quedarme

* Helado con Oro *


Cada día me sorprendo más, y no es para menos después de visualizar este particular postre de oro. Sin duda se trata de un postre muy exclusivo, ya que a pesar de ser de oro es comestible.
Pues si bien en el mundo hay alimentos muy costosos y de fino porte, este es sin duda el helado más codiciado por toda persona en el mundo, ya que presenta lo que se denomina pan de oro y se encuentra a la venta a un precio de 15.000 dolares.
No cabe duda considerarlo un postre de lujo para los amantes del gourmet. Se menciona que el pan de oro es comestible y muy seguro.

jueves, 18 de septiembre de 2008

* Espárragos: alimento prohibido *


Curiosidades:
Durante el Renacimiento, los espárragos fueron promocionados como un afrodisíaco y prohibidos en las mesas de la mayoría de los conventos.....
Hay una receta para cocinar espárragos en el libro de recetas más antiguo que se conserva, De re coquinaria, libro III, escrito por Apicio en el siglo III.
Consumidos desde la antigüedad, los espárragos son originarios de la región mesopotámica de Asia, de las cuencas de los ríos Tigris y Eufrates. De allí llegaron a Egipto, Grecia e Italia, donde fueron consumidos por los antiguos egipcios y griegos, que los utilizaban además como ofrenda a sus dioses.
Los romanos popularizaron su consumo, por sus excelentes cualidades organolépticas y sus propiedades terapéuticas. A partir del siglo XVIII, el espárrago se convirtió en la verdura preferida por la burguesía. Hasta el siglo XIX sólo se consumía el espárrago verde y a partir de entonces existen las dos variedades: verde y blanca.
El espárrago es un vegetal o verdura permanente; pertenece a la familia de las Liliáceas (como las cebollas y los puerros) y crece de un arbusto llamado esparraguera. Su sabor es muy suave, con un ligero toque amargo que a muchos resulta imperceptible. Son blancos o verdes según la variedad, aunque en algunos casos presentan tonalidades violetas o rosadas. Su forma es alargada, miden entre 20 y 40 centímetros de largo, con pequeñas hojas en la punta en forma de escamas.
Se cultiva en regiones templadas de todo el mundo, aunque los principales países productores son Italia, Francia, España, Grecia y Alemania.
Composición
El espárrago está compuesto en un 90% de agua, es bajo en calorías -apenas 18 cada 100 g- y rico en fibra, por lo que es aconsejable para las dietas de adelgazamiento. Contiene gran cantidad de vitamina A (beta-caroteno), C, E y en menor cantidad vitaminas del grupo B como B1, B2, B3 y B6. Contiene buenas cantidades de potasio, fósforo, calcio y magnesio. Está considerado además un gran antioxidante.
Hace mucho tiempo fue cultivado con propósitos medicinales como un remedio natural para limpiar la sangre y con propiedades diuréticas, por su gran cantidad de potasio. Es ideal para la retención de líquidos. Es bueno para el sistema nervioso y fortalece la mente (vitaminas B).
En la cocina
Los espárragos se pueden comer crudos, cocidos al vapor, hervidos, cocidos a la parrilla, asados o incorporarlos en cazuelas o salsas. Ollas altas y delgadas son ideales para cocinar espárragos, de modo que el tallo se hierve, mientras que los brotes se cocinan al vapor. La clave para cocinarlos es el tiempo de cocción, que debe ser breve.
Al elegir los espárragos es conveniente que sus tallos sean firmes. De este modo, al doblarlos se quebrarán y estarán crujientes.
Para prepararlos, primero es conveniente retirarles la parte exterior del tallo con ayuda de un pelapapas, ya que se trata de la zona más fibrosa. Luego, hay que cocinarlos en abundante agua y sal durante 2-3 minutos. Escurrirlos y pasarlos por agua con hielo para cortar la cocción (de esta manera conservarán una buena textura y el color).
Los espárragos blancos se cocinan en agua con sal, azúcar y una cucharada de manteca hasta que estén tiernos. Se los deja enfriar en la misma agua de cocción para que pierdan el gusto amargo y queden más suaves.
Preparaciones
El sabor de los espárragos combinan muy bien con muchos ingredientes, aunque son deliciosos aliñados únicamente con aceite de oliva, jugo de limón, sal y pimienta.
Una forma clásica de consumirlos es acompañarlos con una salsa ligera, como la holandesa, o con manteca derretida o con unas gotas de aceite de oliva y queso parmesano.

martes, 26 de agosto de 2008

* el ORO en la Gastronomía *


Lujo culinario!!!!Oro, un lujo en los platillos gourmets
Espolvoreado en el pan o con tortilla en las enchiladas. El oro es un ingrediente que se usa en la cocina desde el antigüo Egipto.
El oro es un metal precioso que luce muy bien en collares o sortijas; sin embargo, su brillo también seduce a los chefs , quienes lo llevan a la mesa en formas variadas: espolvoreado sobre algún postre o ensalada, en forma de tortilla o como "adorno flotante" en un humeante café.
Las raíces de este singular "ingrediente" nos remiten al antiguo Egipto, a algunos pasajes bíblicos, aunque también tuvo su auge en banquetes del Renacimiento y cenas de los Médici. Desde entonces el acto de ingerir un metal precioso era meramente simbólico, y pesé a las presunciones de que es benéfico para la salud, comer oro es un capricho que no afecta ni beneficia al comensal.
¿Joya para la salud?
Samuel Fuentes del Toro, posgraduado en cirugía, Nutrición y Terapia Intensiva , explica que hace cuatro décadas este metal estaba en auge y se usaba para revertir la influencia degenerativa de la artritis.
"En la actualidad se sabe que no tiene un papel importante, ni como nutriente, ni como fármaco, y si bien contiene agentes antioxidantes, tampoco juega un rol preponderante en este rubro, en comparación con otros ingredientes", señala.
En México fue a principios de los 90, del siglo pasado, cuando el dorado llegó a las cocinas. Martha Chapa, autora de libros de gastronomía, no pudo controlar la curiosidad de probar el oro y se aventuró en una sugestiva investigación que la llevo a Nueva York.
"Había leído algunas referencias y sabía que en ciertas culturas orientales era un gran elemento no sólo de la gastronomía, sino de la salud de ciertos sectores, fue entonces que viajé a New York y me enteré que había un famoso restaurante llamado la Jirafa Acochonada donde lo servian", recuerda.
México dorado
En esa visita Chapano sólo sació su antojo, también inició relaciones con una casa importadora para poner el metal en los platillos mexicanos. Su primer platillo lo hizo en la Bienal de Venecia, a donde viajó para imponer una moda culinaria con unas enchiladas rellenas de cuitlacoche.
"Lo peculiar fue que las tortillas no eran de maíz, sino de hojas de oro y parecía muy contraste el hecho de que la gente no comiera con cubiertos tan caro manjar, sino ¡con las manos!"refiere la también pintora.
El uso del oro se convirtió en una experimentación constante de Chapa, quien en lo sucesivo creo diversos menús dorados e hizo famosa una crema planchada de mamey con jalea de clavel y hojas de oro.
"Cuando los comensales lo veían en la carta se mostraban sorprendidos de que el metal se comiera, pero yo creo que lo importante no era esperar un sabor, si no vivir la sensación que anticipa el propio metal. Si me preguntan a qué sabe, honestamente no puedo decir que sea algo descriptible, finalmente es un metal, pero creo que sólo quien lo consume puede describir el sabor de las virutas en su boca, algo así como las perlas del tequila o las burbujas del champagne, simplemente bello".
Tesoros del mundo
En el Salón del Chocolate de Madrid se presentan novedades se presentan novedades como tabletas con cobertura de oro de 24 quilates, aunque en épocas navideñas también se comercializan virutas para ensaladas. En Italia las pastas se condimentan con este metal y hasta los helados pueden pedirse en dorado.
En Londres existen restaurantes exóticos donde el postre es un escorpión cubierto de oro y chocolate, mientras que en Sri Lanka el cierre del menú estrella del hotel The Fortress es un postre con una aguamarina de 80 quilates y un pan con relleno de oro de 24 quilates con chocolate orgánico, agridulce, como los wolfgang Puck para invitados a laentrega de las estatuillas del Oscar.
De la mina a la cocina
Los antiguos egipto elaboraban el shem-an-na, un pan con un significado religioso, cuya forma cónica representaba la relación con las deidades y contenía oro en su interior. El pueblo israelí también tenía su maná, un pan espolvoreado con el metal, que significaba la lágrima dorada del ojo de Horus o el oro de la recompensa.
Algunos pasajes bíblicos recuerdan la época que Moisés destruyó la figura de un becerro de oro fabricado por israelitas ;lo quemó y trituró hasta reducirlo a polvo, aunque los copos del metal los puso en una jarra de agua y dio a beber tal reliquia a su pueblo para acercarlos espiritualmente a su deidad.
En el lejano oriente el oro era moneda, medicina, alimento y hasta metal sagrado que confería juventud y potencia sexual a quien lo portaba .en China y la India se consumía el soma, un brebaje con polvo del metal que tenía propiedades mágicas y curativas, que a su vez se utilizaba para usar pan o galletas. Algunos monjes taoístas pensaban que el consumo del oro ayudaba a alcanzar la inmortalidad.
Los banquetes más formales y con menos pretensiones mágicas se presentaron en el Medievo y el Renacimiento, cuando los pavorreales aparecían con sus coloridas plumas junto a cisnes, pasteles con aves vivas y un singular postre con forma de escultura hecho con base de mazapán y granos de oro.
Los Médicis hicieron de Florencia un templo del influyentismo y ayudaron al renacimiento a través de la suntuosidad. El Banco Médici hizo de esta familia una de las más prósperas y respetadas de toda Europa, así que no era raro que en los grandes banquetes circularan platillos con destellantes hojas de oro.
En esa época la casa Der Lachs de Alemania creo un licor de oro, que todavía se comercializa de forma local bajo el nombre Goldwasser.(Foto: Bertha Herrera )

miércoles, 13 de agosto de 2008

* las Flores y la Gastronomía * Florifagia


Hace ya un lustro que irrumpieron como ¿moda? en la restauración española. Los escépticos auguraban a las flores unos cuantos días de gloria; sin embargo, gracias a su espectacular cromatismo, aroma, textura y sabor se han establecido como un ingrediente protagonista más en nuestra cocina de vanguardia. Siguiendo la estela de la receta insignia por antonomasia, el Gargouillou de legumbres jóvenes con granos germinados y plantas silvestres (más de 80 vegetales) de Michel Bras, los más arriesgados chef españoles han ido trabajando con ellas y logrando elaboraciones sorprendentes.
Pero «el acto de comer flores», florifagia, no es en absoluto algo que se pueda adjudicar la cocina vanguardista. Porque hace miles de años que se comen flores, desde China a Suramérica. Primero, por sus propiedades medicinales, luego, porque en Oriente se las venera como ornamento y alimento. Cada flor, en Asia, tiene un significado espiritual que, en el caso de la cocina, luego se traslada al plato. A la flor de loto se le rinde culto y es una de las más apreciadas. Las raíces confitadas de esta planta se empleaban para rellenar aves -cuenta Néstor Luján en su «Carnet de ruta»- uno de los platos predilectos de la corte del Imperio Celeste.
También la cocina hindú está llena de referencias «florales» en sus platos. En Suramérica, desde el chocolatl que Moctezuma ofreció a Hernán Cortés, hasta la flor del maguey, de la calabaza o del nopal, están institucionalizadas en su gastronomía. El ejemplo más llamativo es México. Su culinaria no se entendería sin la relación con el mundo floral comestible. Su magia, y quizá, sus poderes afrodisíacos han quedado plasmados en las provocativas y sensuales recetas que la escritora Laura Esquivel inmortalizó en su libro «Como agua para chocolate», como esas mágicas codornices con pétalos de rosa que desataron auténticas pasiones.
Mucho tiempo atrás la rosa ya se utilizaba entre los latinos como ingrediente de preferencia. Así lo tiene reflejado Apicio en su De re coquinaria, donde describe el pastel de rosas adornado con sus pétalos. Siguiendo la cuenca mediterránea, también los países árabes sucumbieron al encanto de cocinar con flores. Un ejemplo claro lo tenemos en el libro «La cocina Hispano-Magrebí», de Ambrosio Huici, quien deja constancia, entre otras, de la «hechura de malva», un cocido de carne y garbanzos aromatizado con hojas de dicha flor.
También ha existido a lo largo de la historia un lenguaje donde las flores tenían siempre un simbólico significado. Los pensamientos, que significaban que el enamorado nunca olvidaría ese fulgurante amor; las rosas, que eran la expresión más pura de la promesa y compromiso amoroso; la flor del membrillo, reflejo de una cercana riqueza...
Pero, ¡ojo!, que también hay flores tóxicas, sobre todo las muy aromáticas, las de floristería o las abonadas con productos químicos. En cuanto a las más utilizadas están los pétalos de rosa, que en países como Argelia o Túnez se emplean para perfumar platos como el cuscús y ciertos guisos de cordero. Las ensaladas de pétalos de crisantemo o de magnolia, flores de jazmín y de hibisco son ideales como guarnición de las aves y los pescados. Las de menta, de tomillo o de cebollino combinan estupendamente con el pescado. Las capuchinas, de sabor algo picante al principio, se emplean en ensaladas. Las violetas son estupendas como relleno para tortillas. La flor de lavanda puede añadirse al conejo, al pollo y al arroz, así como para elaborar dulces y helados.
Uno de los chef que no se ha resistido a la magia de las flores y de sus fragancias es Jordi Roca (Can Roca), quien ha revolucionado los fogones con sus postres-perfume creados a partir de perfumes comerciales. Su DKNY es un claro exponente de lo que se puede conseguir en la cocina actual. En Moo, restaurante que los Roca tienen en Barcelona, degusté con intriga y luego pasión el Postre adaptación del perfume Hipnotic de Cristian Dior. Nuestra protagonista de la semana, Montse Estrug, de El Cingle (Barcelona), hipnotiza con sus platos de flores y verduras, bien como protagonistas, bien como elemento acompañante de otro producto, ya sea de mar o de montaña. También Quique Dacosta (El Poblet. Denia) tiene un jardín privado en el parque natural del Montgó y entre sus predilectas está la flor del haba. Otro genio, quizá el que ha sentado cátedra en España, es Adúriz. Él mismo cultiva en el entorno del caserío que alberga Mugaritz todo un jardín botánico. Tiene un plato que nunca falta en su carta y que es esencial para entender su filosofía en la cocina: las Verduras asadas y crudas, brotes y hojas silvestres cultivadas... con aderezo de queso emmental. En el Foro, Thaï Gardens, que no cierra en agosto, fue pionero en la introducción de flores en sus platos. En este restaurante todo es flor, fragancia, aroma, sutileza, y eso lo percibe el comensal. Emma Sueiro

jueves, 7 de agosto de 2008

* el Fetichismo no tiene precio .... *


Tiene razón Andy: "Todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria". A él la fama le duró un poquito más. La frase lo pinta de cuerpo entero. Nadie trabajó tanto como él para hacer de su imagen una marca: con la peluca , los anteojos enormes y la polaroid lista para disparar sobre la celebrity de turno: hoy sería Angelina Jolie.
Idolo del pop, Andy tiró abajo uno por uno los prejuicios de la sociedad de consumo y entronizó a los productos del supermercado en la categoría obra de arte, algo que aprendieron muy bien el travieso británico Demian Hirst, que vende en un millón de dólares sus "farmacias", y el fotógrafo alemán Andreas Gursky, con góndolas de supermarket de varios millones de dólares.
Señores: Andy lo hizo primero. No se entiende a Warhol sin sus latas de sopas Campbel’s, sus Brillo Box y las caras de Marilyn, Liz Taylor y Jackie Kennedy, convertidas en heroínas mediáticas.
Con Marta Minujin (tan warholiana ella) se hicieron amigos y compartieron una performance rodeados de mazorcas de maíz. La Minujin imaginó una parva de choclos como la moneda de cambio para pagar la deuda externa.
No estaba tan errada la creadora de la Menesunda, finalmente la bendición sojera salvó a la Argentina en la peor de las crisis. Las fotos de aquella performance las compró Eduardo Costantini en la primera edición de Pinta, la feria de arte latino de Nueva York, y las tiene colgadas en su piso de doble altura sobre Figueroa Alcorta.
Tuve a Andy Warhol sentado exactamente frente a mí en el show room de la calle 37 y Fashion Avenue para el desfile del otoño-invierno de Calvin Klein del ’86. Igualito que en las fotos: la t-shirt negra, los jeans gastados, la peluca blanca, los anteojos con vidrio de botella y la polaroid colgada del cuello.
A su lado, Bianca Jagger, ex del rolling Mike, era la star del momento. Yo había volado para cubrir el desfile para LA NACION, porque Calvin estaba en la cima de su fama. Había ganado miles de clientes (y millones de dólares) con la campaña de jeans en la que Brooke Shields (entonces una nena) decía con cara de nada: "Entre mis Calvin y yo no hay nada".
En los ochenta, la musa de mister Klein fue la africana Imán, nativa de Somalia, divina, fue descubierta por un fotógrafo del National Geographic que la lanazó a la fama. Cuello de pájaro y cuerpo de gacela. Imán era "la modelo" para el estilo minimalista del campeón del "clean cut". Hoy está casada con David Bowie y se lleva muy bien con los años, como la mayoría de las morenas.
Warhol sacó fotos sin parar y a él le sacaron fotos sin parar. El ritual se había cumplido. Hay que decirlo con todas las letras: sus seguidores han sido legión y sus coleccionistas son muy ricos. El año último un obra de la serie crash car se pagó arriba de los setenta millones.
Pero lo más genial fue la subasta de sus colecciones que merece una líneas más en el espacio infinito de la Web (secreto placer de una cronista viajera).
En febrero del año de su muerte (no me acuerdo el año) volé a Nueva York para entrevistar a Fernando Botero que preparaba una muestra para nuestro Museo de Bellas Artes, esponsoreada por Franco Macri (padre de Mauricio).
Era un invierno helado y cayó la peor nevada de la historia, hasta tal punto que el entonces alcalde Rudolph Giuliani se vio obligado a elegir entre recoger la basura o limpiar las calles tapadas de nieve. Eligió la levantar la nieve… total la basura estaba congelada.
Estaba en Manhattan, caminando por Park Avenue, rumbo al departamento de Botero, cuando ví la noticia en la pantalla de tevé: Warhol había sido internado para ser operado de la vesícula. Pocos días después moría mucho antes de lo pensado. A la muerte inesperada del ídolo que parecía eterno, siguió la subasta de sus colecciones organizada con reflejos rápidos por Sotheby’s.
Oh sorpresa!! Ese iconoclasta de jeans y peluca, vivía puertas adentro, como un lord inglés, en un piso del Upper East Side rodeado de muebles victorianos, platería con punzón y esculturas griegas.
Ese descubrimiento fue mucho más de lo que esperaban sus fans. Sotheby’s tuvo una cosecha récord y se dio el lujo de vender una lata de galletitas de la cocina de Andy en varios miles de dólares. Ya se sabe: el fetichismo no tiene precio.
(Alicia de Arteaga para La Nacion)

viernes, 1 de agosto de 2008

* Arte Gastronómico *


Raimund Briones nació en 1971, en Santiago de Chile, fruto de una pareja de arquitectos, y heredó esa vocación. Pero la heredó con un plus: la gastronomía. Recibido en 1977, y habiendo cursado masters en prestigiosas instituciones como La Sorbonne, ejerció su profesión como arquitecto, diseñador y arquitecto escenógrafo. Fue luego de conocer a grandes chefs de la escena gastronómica parisina, cuando comenzó a asomarse en el mundo de la gastronomía. Así fue como terminó abandonando la arquitectura, su pasión heredada, para dedicarse de lleno a la cocina.
En 2005 creó el primer servicio de catering para artistas en París, acompañado de otro novísimo servicio de cocina a domicilio. Este fue el antecedente de lo que hoy es Acr, la primera agencia gastronómica, ubicada en Santiago de Chile, única en su especie, que ofrece un increíble viaje de los sentidos a través de todas las ramas del arte, unidas y reunidas por el arte gastronómico.
La arquitectura, la música, el diseño, y la gastronomía se conjugan de manera inigualable en un lugar que no sólo brinda los más exquisitos platos en los más confortables ambientes, sino que también ofrece clases de cocina, donde se expone no sólo un modo de cocinar sino un modo de pensar y vivir la gastronomía como un arte.
A través de sus tres talleres mensuales (uno dirigido a las amas de casa, otro especial para hombres, mujeres y parejas que disfrutan de cocinar juntos, y un tercero decididamente dedicado a los hombres) Acr busca fomentar el placer por la buena mesa y la excelencia de la comida.
Además, como no podía ser de otra manera, Acr se relaciona íntimamente con el arte. Es así como el mismísimo Raimundo Briones, que desde el año 2002 vive tanto en París como en Santiago de Chile, le dedica gran parte de su tiempo a la búsqueda de obras de arte tanto para su colección particular como para la de amigos y clientes. Acr-arte propone además un servicio de compra-venta de obras de arte, consulting y búsqueda de obras a pedido. Este servicio está especialmente dirigido a instituciones, decoradores y coleccionistas privados. Con especial predilección por los artistas de la segunda mitad del siglo XX, en el marco de un pedido particular el campo de búsqueda ofrecido puede incluso llegar a abrirse a todo artista del siglo XX. Albers, Adami, Bellmer, Beuys, Calder, Chagall, Christo, Duchamp, Lischenstein, Duchamp, Matisse, Matta, Picasso, Saura, son algunos de los artistas predilectos de Acr-arte.

miércoles, 7 de mayo de 2008

* Basbusa * para la hora del té o café


INGREDIENTES:
1/2 kg sémola
2 cucharadas grande de harina
3 vasos de yogur
1 cucharada pequeña de bicarbonato o levadura
3/4 vaso de aceite o mantequilla
Vainilla
2 cucharadas grandes de coco (prescindible)
1 vaso de azúcar.
PREPARACIÓN:
1- Tamizar la mezcla de sémola,harina y levadura; añadir el azúcar.
2- Poner la mezcla en un recipiente hondo, añadir el aceite o la mantequilla derritida, el yogur y mover fuerte.
3- Poner la masa en un molde y meter en el horno a alta temperatura hasta que esté la superficie tostada, sacar del horno y dejar enfriar.
4- Cortar en cuadrados
5- Regar con sirope caliente ( 1 vaso de azúcar + 1/2 vaso de agua + zumo de 1 limón)
Consejos :Vigilar la temperatura del horno para que no se queme la superficie, mientras no esté hecha la masa todavía.

miércoles, 23 de abril de 2008

* un poquito de Historia Culinaria *


A lo largo de los siglos, toda cultura predominante ha tenido sus peculiaridades
en cuanto a modas y gustos se refiere.
Nuestra antigüedad clásica (Grecia y Roma) llegó a refinamientos gastronómicos ignorados
hasta entonces por Occidente.
Pero en el ámbito de las bebidas, nuestros antepasados se centraron básicamente en el vino.
Aunque en aquellos tiempos ya se puede decir que había "denominaciones de origen" (Corintho, Rodas),
realmente los vinos no tenían la pureza con que hoy se presentan en el mercado.
Aquellas bebidas eran fermentos de uva, a los que añadían miel, o mirra, o hierbas aromáticas.
Dulces y calientes, eran brebajes dionisíacos para las celebraciones sagradas y profanas.
Con la caída del Imperio Romano y la invasión de los bárbaros,
toda Europa sufrió un serio retroceso cultural, y por consiguiente,
un empobrecimiento en lo que se refiere a placeres y sutilezas culinarias.
Pero el destino juega con aspectos insospechados, y en nuestro suelo ibérico,
aquellos visigodos arrianos (no trinitarios),
propiciaron el establecimiento en nuestro país de otras gentes,
también de fe unitaria, que se denominaban musulmanes.
Muy pronto se fundieron con la población autóctona, que vio fortalecida su fe con este nuevo empuje, y que dio como resultado la cultura andalusí.
Este nuevo foco cultural supuso un glorioso avance, no sólo en filosofía, ciencias y arte, sino también en el saber culinario. Aún comemos y bebemos el producto de recetas de entonces.
El comercio de las especias, a las que tan aficionados había sido los árabes preislámicos, se intensificó, enriqueciendo la gastronomía andalusí hasta niveles desconocidos. De tal manera que nuestra cocina superó en calidades a la persa y bizantina, que eran el no va más de la época. El tono vital de aquellas sociedades y el floreciente comercio, trajeron la mostaza,
el jengibre, la canela, la galanga, la nuez moscada, el clavo, el cardamomo, el comino, el azafrán, etc. Producto de esta incorporación de especias exóticas al consumo andalusí, fueron los "xarab" de donde proviene la palabra jarabe.
El xarab era un cóctel de frutas, especias, flores y hierbas del más diverso perfume y sabor. Dentro de los innumerables vocablos heredados de la cultura andalusí es la palabra sorbete (del árabe sherbet). En los largos y calurosos veranos de Al-Andalus,
se mitigaban los rigores del sol con esencias de flores y frutos, mezclados con agua fría o con hielo.
Para ello (hablamos especialmente del reino de Granada),
excavaban pozos de diez metros de profundidad, donde metían la nieve de Sulayr (Sierra Nevada),
que les duraba hasta el mes de julio.
Si el pozo era de veinte metros, el depósito de hielo duraba todo el año.
Tanto la corte como el pueblo, eran amantes de los placeres que la imaginación
y los bienes de la tierra proporcionaban.

* Dulce Placer *


Voltaire decía que:
“los vinos dulces están hechos para meditar las cosas buenas de la vida”.
No es casualidad que los expertos los llamen “vinos nobles”. Ellos existen en todo el mundo, en primer lugar está el Sauternes, se dice que es el rey de los vinos de Francia, le siguen los Oportos y en Argentina también hay algunos vinos de cosecha tardía muy buenos.
¿A qué llamo cosecha tardía o vinos dulces?
A medida que la uva madura en la planta, los granos van acumulando azúcar, la que luego se transforma en alcohol durante la fermentación. La diferencia de las uvas con las que se realizan estos vinos es que han madurado mucho más tiempo en la planta, y tienen una cantidad tan grande de azúcar, que por lo general las levaduras que intervienen en la fermentación, no pueden transformarla en alcohol completamente. Es por este motivo que el azúcar queda en el vino. El resultado, un vino dulce natural.
En algunas regiones de Europa, sobre todo del norte, se deja madurar los racimos en las plantas durante muchas semanas. También en las zonas áridas y de clima seco, se producen vinos con estas características. La uva Semillón, que es la gran uva de los vinos de Sauternes, no es cosechada por racimos enteros, sino que es seleccionada una a una, día tras día. El Oporto es otro de los vinos dulces, que encontramos en el mundo. Para iniciarse en el arte de beber oporto debemos saber que el auténtico Oporto es el que se produce en la región portuguesa de Douro y el cepaje más empleado en su elaboración es una uva llamada Touriga Nacional. Los ingleses son fanáticos del Oporto, y establecieron un protocolo especial para beberlo. Si es muy añejo, cuarenta años más o menos, primero se lo pasa por un decantador, allí se lo deja para que respire y se liberen los aromas.
En Argentina, estos vinos reciben premios y elogios en los mercados más exigentes del mundo. No tienen ni un gramo de azúcar agregada y su dulzura se debe a su maduración y a su cuidadosa elaboración.
El primero fue realizado con Chardonnay muy maduras. El resultado fue un vino dulce natural, joven y fresco. Su color amarillo dorado y su aroma frutal impactó a todos. Con una gran persistencia, es ideal para acompañar quesos azules y algunos postres, que no lleven chocolate. Se bebe muy frío.
La uva Chenin, es también utilizada en nuestro país, y nos regala un vino dulce natural que es ideal para ser bebido como aperitivo, tiene a la vista un color amarillo pálido con algunos destellos dorados. Su aroma es frutal y es fácil percibir el aroma a durazno. Elaborado para atraer a los jóvenes, entre quienes ha tenido mucho éxito, es fácil de beber (mucho cuidado con los excesos!!) y quienes lo elaboran recomiendan hacerlo bien frío, entre 7 y 10 grados.
La uva Torrontés, en nuestro país, se interrumpe su fermentación cuando aún perduran 100 gramos de azúcar natural por litro. Los enólogos dicen que hay que beberlo un poco menos frío que los anteriores y aconsejan una temperatura de entre 12 y 15 grados. El Torrontés es aromático per se, tiene un color dorado pálido. Es un vino realmente elegante, que puede abrir y cerrar una comida.
La Sauvignon Blanc, es embotellada sin pasar por madera. Producido en la Provincia de Mendoza, tiene un color amarillo transparente. Su sabor es redondo, y aterciopelado puede servirse como aperitivo (algo que esta muy de moda) o para acompañar postres frutales, si son cítricos mejor!!
Otra uva muy exótica, y que se ha desarrollado con mucho éxito en Argentina, más precisamente en la Provincia de Mendoza, es Gewürztraminer, proviene de Alsacia. Obtenemos un vino muy rico y muy especial de este varietal, con un sabor especiado y aroma a pétalos de rosa. Acompaña platos de sabor intenso, por sus virtudes y características sedosas, hace buen maridaje con salsas al curry, quesos de cabra y aunque no lo crean con alcauciles y espárragos (verduras odiadas por los vinos, otro día les cuento el por qué).
Estos vinos dulces, son como una reconquista, como una segunda oportunidad. Muchos quedan fascinados por ellos y otros no tanto, pero no se dan por vencidos y vuelven a intentarlo, vuelven a reconquistar paladares reacios.
Leí en una revista que Woody Allen, le dijo a una hermosa mujer a la que quería conquistar: ¿Creés en el amor a primera vista... o tengo que pasar de nuevo delante tuyo?
Así es con los vinos nobles, tenemos que darle la oportunidad de pasar, nuevamente, por nuestros paladares, además son buenos para la charla, el encuentro entre amigos, un buen cigarro...

lunes, 14 de abril de 2008

* las bondades del Yoghurt *

INGREDIENTES (para 4 personas)
1 botecito de yogur natural o de sabor de 150 gramos.
1 litro de leche.
20 gramos de azúcar.
CÓMO SE ELABORA:
Hervimos la leche y dejamos enfriar hasta que quede templada.
Volcamos en un recipiente con tapa y agregamos el bote de yogur y azúcar al gusto.
Tapamos y dejamos en un lugar a temperatura ambiente de 25ºC durante 12 horas aproximadamente revolviendo cada cierto tiempo.
Transcurridas estas horas la leche habrá fermentado y hemos obteniendo un litro de yogur casero.
COMENTARIO DIETÉTICO
El yogur es un alimento probiótico cuyos beneficios para la salud han sido puestos de manifiesto en multitud de ocasiones. Esta característica es debida a la presencia en este alimento de microorganismos vivos, que al ser ingeridos actúan sobre la flora bacteriana del intestino produciendo diversos efectos saludables. Entre estos destacan la estimulación del sistema inmune, por lo que disminuye el riesgo de padecer infecciones, un aumento en la absorción de calcio y una mejora de la digestibilidad de la lactosa, el azúcar de la leche. El contenido en calcio de esta receta es insuperable al estar elaborada principalmente con leche. Este mineral es indispensable en la formación de los huesos y el mantenimiento de su salud con el paso de los años, contribuyendo de forma importante en la prevención de la osteoporosis. Los lácteos enteros son fuente de grasa saturada, que aumenta el colesterol de la sangre y como consecuencia incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. En caso de hipercolesterolemia es recomendable sustituir los lácteos enteros por sus variedades desnatadas, evitando de este modo una ingesta excesiva de grasa saturada. Si acompañamos este delicioso yogur con frutas, cereales o frutos secos, obtenemos un postre o merienda nutritivo y saludable.

miércoles, 9 de abril de 2008

* el Universo de los Helados *





Helados de crema:
Son los que llevan en su preparación básica leche, huevos, crema de leche y, en algunos casos, fécula o gelatina. De esta manera se evita que se cristalicen. La adición de la crema de leche es para darles una consistencia más suave. En todos los casos conviene emplear los ingredientes mencionados bien frescos. No se olvide de fijarse en las fechas de vencimiento y comprarlos en lugares donde garanticen que no se rompa la cadena de frío.
Con pequeñas variantes sobre la receta básica, logramos una cantidad de helados con distintos sabores y consistencias, pero siempre... cremosos.

Helados de vainilla:
• 1 l de leche • 1 rama de vainilla • 300 g de azúcar molida • entre 6 y 8 yemas • 200 g de crema de leche
Calentar en una cacerola la leche junto con la vainilla y hacer hervir. Colocar en otra cacerola el azúcar, las yemas y batir durante 10 minutos hasta que la preparación esté espumosa. Incorporar, poco a poco, la leche azucarada hirviendo sin dejar de batir. Llevar a fuego lento y cocinar con cuchara de madera, sin dejar que hierva porque se corta. Pasar por un colador, dejar enfriar, agregar la crema batida y distribuir en los moldes elegidos. Helar y, durante la primera 1/ 2 hora, remover de tanto en tanto la crema para que no se forme una película.

Receta básica con maicena:
• 3 cucharadas de maicena • 1 l de leche • 1 rama de vainilla • 3 yemas • 250 g de azúcar molida • 3 claras batidas en punto de nieve
Disolver la maicena en un poco de leche. Hervir el una cacerola la leche restante junto con la vainilla, agregar la fécula disuelta, dejar hervir y espesar la crema removiendo en forma continua con cuchara de madera. Batir en un bol las yemas con 200 g de azúcar hasta obtener una preparación espumosa. Incorporar a las claras batidas los 50 g de azúcar restante. Incorporar la leche a las yemas y, por último, las claras. Distribuir en moldes y llevar al freezer.

Receta básica con gelatina:
• 4 yemas • 250 g de azúcar molida • 1/ 2 l de leche • 1 cucharadita de gelatina en polvo sin sabor • 400 g de crema de leche • 1 cucharadita de esencia de vainilla • 4 claras batidas en punto de nieve
Batir en un bol las yemas con el azúcar hasta lograr una preparación espumosa y reservar. Disolver la gelatina en la leche, colocar en un recipiente, agregar las yemas reservadas, mezclar, colocar en una cacerola y cocinar a fuego lento removiendo en forma continua con cuchara de madera. Cuando la crema cubre la superficie de la cuchara, retirar, colar, perfumar con la vainilla y dejar entibiar. Batir la crema de leche hasta espesar. Incorporar a la crema de vainilla y, por último, agregar las claras. Distribuir en un molde, llevar al freezer, a la 1/2 hora batir un poco y volver a la heladera.

De crema americana:(sin yemas)
• 1/ 2 taza de leche fría • 1 cucharada de maicena • 1 1/2 taza de leche caliente • 8 cucharadas de azúcar molida • 25 g de manteca • 1 cucharadita de esencia de vainilla • 4 claras batidas en punto de nieve
Disolver en una cacerola la maicena en la leche fría y agregar, poco a poco, la leche caliente. Añadir el azúcar, la manteca y llevar al fuego hasta que hierva removiendo en forma continua con cuchara de madera. Perfumar con la vainilla, dejar enfriar, distribuir en moldes y llevar al freezer. Cuando esté frío retirar, pisar con un tenedor, agregar las claras y volver a la heladera.

De chocolate:Agregar a cualquiera de las recetas básicas en el momento de calentar la leche 4 barritas de chocolate dulce o amargo rallado.

De café o moka;
Agregar a cualquiera de las recetas básicas en el momento de calentar la leche 2 cucharaditas de café soluble. También, reemplazar la mitad de la cantidad de leche por café fuerte.

De crema rusa:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas en el momento de calentar la leche 1/ 2 taza de nueces picadas no muy finas.

De canela:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, y junto con la leche, 1 cucharadita de canela molida.

De praliné:
Colocar en una sartén 1 taza de azúcar, cubrirla con agua fría y llevar a fuego fuerte hasta que se forme el caramelo de color no demasiado oscuro. Agregar 1/2 taza de almendras, nueces o avellanas tostadas picadas. Distribuir en un mármol aceitado y dejar enfriar. Luego machacar o licuar hasta reducir a polvo. Incorporar el praliné a cualquiera de las recetas básicas antes de calentar la leche o una vez preparada la crema.

De amaretti:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, una vez hecha la crema estando tibia, 100 g de amaretti desmenuzados.

De cereza a la panna:
Agregar a la receta de helado de crema americana una vez fría, antes de llevar al freezer, 200 g de crema de leche batida y 100 g de cerezas al marrasquino o confitadas cortadas en trozos.

De quinotos al coñac:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, antes de llevar la crema al freezer, 1 copita de coñac y 12 quinotos en almíbar escurridos, picados y sin semillas.

De crema portuguesa;
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, antes de llevar al freezer, 1/2 vaso de vino de Oporto o jerez dulce y 100 g de frutas confitadas picadas.

De marrón glacé:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, antes de llevar al freezer,150 g de castañas en almíbar escurridas y picadas. Pueden comprarse ya picadas.

Granizado de chocolate:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, antes de llevar al freezer, 4 o 5 barritas de chocolate en escamas o rallado grueso.

De pistacho:
Antes de calentar la leche, licuarla junto con 2 cucharadas de pistachos pelados y picados. Una vez hecha la crema con cualquiera de las recetas básicas, antes de llevar al freezer, agregar unas gotas de colorante vegetal verde.

De licor:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, antes de llevar al freezer, 1 vasito de ron, coñac o whisky. También, algún licor dulce como guindado, marrasquino, triple sec, licor de naranja, entre otros.

A la menta:
Agregar a la receta de helado de crema americana una vez fría, antes de llevar al freezer, 1 vasito de licor de menta verde o unas gotas de esencia de menta y otras de colorante vegetal verde.

De nougat:
Agregar a cualquiera de las recetas básicas, antes de llevar al freezer,100 g de turrón de Alicante de almendras o de maní bien picado.

De dulce de leche:
Preparar cualquiera de las recetas básicas reemplazando 100 g de azúcar por la misma cantidad de dulce de leche espeso. Incorporarlo cuando la crema esté fría.

De fruta:
Helado básico de pulpa de frutas
(con cocción)
• 2 tazas de agua • 2 tazas de azúcar molida • 2 cucharaditas de gelatina en polvo sin sabor • 2 tazas de pulpa de frutas • 200g de leche
Disolver en un bol la gelatina en el agua, colocar en una cacerola, agregar el azúcar y llevar al fuego hasta hervir. Retirar del fuego, dejar enfriar y añadir la pulpa de fruta fresca, licuada o tamizada. Batir la crema de leche hasta espesarla un poco, incorporarla a la preparación anterior y mezclar. Colocar en el molde elegido y llevar al freezer.
Helado básico de frutas
(sin cocción)
• 1 kg de frutas peladas • jugo de 2 naranjas • jugo de 1 limón • 800 g de azúcar molida • 400 g de crema de leche
Desintegrar la pulpa de las frutas hasta obtener un puré espeso. Colocar en un recipiente de vidrio o enlozado, agregar el jugo de naranja y el de limón colados. Incorporar el azúcar y mantener en la heladera hasta el día siguiente. Luego, batir la crema de leche hasta espesarla y mezclarla a la preparación anterior. Colocar en el molde elegido y llevar al freezer.
Helado básico de jugo de frutas
• 2 tazas de agua • 2 tazas de azúcar molida • 2 cucharaditas de gelatina en polvo sin sabor • 1 taza de jugo de frutas colado • 200 g de crema de leche
Hervir en una cacerola el agua junto con el azúcar y la gelatina. Dejar enfriar y añadir el jugo de frutas. Mezclar la crema de leche hasta espesarla e incorporar a la preparación anterior. Colocar en el molde elegido y llevar al freezer. Después de 1/2 hora, retirar, batir y volver a la heladera.
De frutilla:
Proceder según la receta básica de helado de pulpa de frutas sin cocción incorporando las frutillas lavadas y hechas puré.
De frambuesa:
Proceder según la receta básica de helado de pulpa de frutas sin cocción incorporando las grosellas hechas puré.
De ananá_
Realizar la receta básica de jugo de frutas e incorporar el ananá en cubos, rodajas o hecho puré.
De banana:
Realizar la receta básica de helado de frutas reemplazando el agua por leche y agregar, si se desea, un poco de licor a gusto (ron, kirsch, marrasquino). Al preparar el puré de banana, incorporar unas gotas de jugo de limón para que no se oscurezca.
De limón:
Realizar la receta básica de jugo de frutas y agregar la ralladura de 1/ 2 limón.
De melón:
Proceder según la receta de helado básico de pulpa de frutas, en este caso pulpa de melón, agregar la ralladura de 1/ 2 naranja y el jugo de 1 limón.
Merengado de naranja:
Mezclar en un bol 1/ 2 l de agua, el jugo colado de 6 naranjas, la ralladura de 1 naranja y 1/2 l de almíbar a punto de hilo flojo (liviano). Por último, incorporar merengue italiano hecho con 3 claras batidas en punto de nieve y almíbar a punto de bolita dura preparado con 150 g de azúcar. Distribuir en el molde elegido y llevar al freezer.
Secretito: con este procedimiento pueden prepararse helados de limón o mandarina.